dimanche 6 mars 2005

Materia prima: archivos de audio

Una de las materias primas fundamentales del profesor de FLE que quiere aprovechar las nuevas tecnologías en su clase son los ficheros de audio que, junto con las imágenes, las ficheros de video y los textos, constituyen la fuente esencial de la que nos nutrimos para llevar a cabo las diferentes explotaciones y aplicaciones didácticas en la enseñanza de la lengua.
Cómo ya señalé en un anterior post, la mayoría de los profesores en los diferentes seminarios y cursos a los que asisto plantean con mucha frecuencia la problemática que supone el uso de este material. No en vano la mayoría pertenecemos a una generación que ha dado sus primeros pasos en la didáctica de idiomas usando los famosos medios audiovisuales con la célebre concepción didáctica SGAV (Structuro-Globale Audio-Visuelle ) de los años 80 que nos metió muy dentro la importancia del uso del casete (primero de audio y, un poco después de video).

Cuando ya habíamos asimilado sin problema el uso del casete de audio, luego el magnetoscopio de vídeo, nos sorprendió el CD (¡bah eso está chupao!) y el DVD (zut! ¡esto es un poco más puñetero!). Aún no repuestos del uso del mando a distancia con sus decenas de botoncitos (la mayoría perfectamente inútiles) y los menús contextuales en pantalla, llegan los listillos de la CPU y las nuevas tecnologías de la información con un montón de novedades en este terreno que son difícilmente digeribles en un primer intento. Por eso, y aunque sea la mayor de las obviedades, siempre aconsejo empezar por el principio: es decir, dedicar un poco de tiempo a informarse. En este terreno lo mejor está en la propia red ya que será, casi siempre, lo más actual.

Así que, manos a la obra. Lo primero una ojeada a los diferentes tipos de archivos de audio con los que nos podemos topar (literalmente) cuando navegamos por la red. Tenemos que familiarizarnos, al menos, con las extensiones de archivos más típicas y habituales: WAV, CDA, MP3,WMA y RM/RMA, sin olvidar echar una ojeada también a la extensión OGG por si los del software libre acaban imponiendo su filosofía. Para ello, nada mejor que una vueltita por Wikipedia y el artículo correspondiente a esta temática: liste d'extensions de fichiers. Luego, si no lo hemos hecho ya, descargar en nuestro ordenador los programas que pueden leerlos que, fundamentalmente, son tres: Windows Media Player, Real Player y Quick Time. El primero viene con XP (sí, sí la mayoría de la gente funcionamos con este S.O.) y si, por alguna circunstancia extraña, no lo tenemos pues pinchamos aquí y ya está. Respecto a los otros dos, mejor descargar las correspondientes alternativas que dan menos problemas y son libres: ambas están aquí.

Con este bagaje quizás tengamos menos problemas ahora cuando nos enfrentemos a cualquier archivo de audio para, al menos, poder escucharlo. Luego está toda la problemática de todo ese material audio que tenemos en CD (no necesariamente canciones) y que queremos utilizar, manipular y explotar literalmente en nuestras clases usando el ordenador. En este caso, ¡cuidado!: en la mayoría de los casos, no podremos manipular alegremente con el ordenador nuestro querido ejercicio 34 que está en el CD del profesor si, previamente, no lo hemos pasado a un formato que entiendan la mayoría de los programas con los que trabajaremos. En otras palabras: si no hemos transformado nuestro archivo CDA a, por ejemplo MP3 o WMA. ¿Y eso cómo se hace? Dos soluciones: 1) preguntárselo a nuestros alumnos (¡qué vergüenza! ) o 2) hacerlo nosotros mismos (mejor, mejor). En este último caso tendremos que utilizar uno de las decenas de programas que existen al respecto. Mi consejo: optad por Cdex que es libre, tiene poco peso y es bastante fácil de usar. Más adelante quizás comente algo más de este programa, por el momento podéis ir mirando algo sobre él aquí.

À +tard!

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